Elecciones: preguntas imprescindibles

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Por Esteban Valenti.

Faltan menos de dos semanas para las elecciones nacionales y uno de los actos más importante de un ciudadano es formularse preguntas antes de decidir su voto. Algunos ya se las han planteado antes y tienen una forme decisión de a quién van a votar, otros tienen tradiciones o convicciones antiguas o recientes pero tan fuertes que no hay interrogante que valga. Ya están jugados. Sucede en todas las latitudes, pero en especial en un país como Uruguay con un muy sólido sistema de partidos.

Yo me encontraba hace algunos años en este último grupo, es más, en las campañas electorales me dedicaba a tratar de responder por las más diversas vías las posibles preguntas de los votantes. A través de la propaganda, la publicidad, los debates, las conversaciones personales. Las cosas han cambiado. Hoy estoy lleno de preguntas y creo que hay otros, no sé cuantos, que están en la misma situación.

Voy a realizar un ejercicio de las preguntas que me parecen fundamentales, asumiendo que cada uno tiene las propias, que influye su experiencia, su historia personal en la o con la política, la edad, el nivel de interés en la política y naturalmente la definición ideológica. Yo soy y seguiré siendo de izquierda. Y lo pruebo opinando sobre diversos temas en mis columnas y en los medios. Aunque algunos crean que para ser de izquierda es imprescindible ser de un determinado frente político. Yo también lo pensaba.

La diferencia es que se me acentuó gravemente el espíritu crítico, que lo considero el arma más poderosa de los seres humanos para progresar en todos los terrenos, la ciencia, la cultura, el arte e incluso la política. En especial en la ideología y la política. Creo que es un rasgo básico de la izquierda.

Pasemos a las preguntas:

¿Cuál es el balance de los últimos tres gobiernos del Frente Amplio, de los proyectos y objetivos que considero básicos para la izquierda y cuáles son los resultados?

No me sirve simplemente comparar la actual situación con la crisis del 2002, ni siquiera con los anteriores gobiernos blancos y colorados, me interesa comparar los tres gobiernos del FA entre sí, y mirar la tendencia dominante y como llegamos a este 2019 en temas fundamentales.

¿El Proyecto Nacional que propusimos en la campaña y en el gobierno del 2004 al 2009 fue efectivamente una ruptura con la decadencia que vivió el país desde mediados de los años 50, pasado por la dictadura y los gobiernos posteriores, se puso en práctica? ¿Cuáles fueron los principales instrumentos y efectos y como se proyectó en los otros dos gobiernos del FA?

¿La mayoría de los uruguayos sienten hoy que el país está en marcha, en desarrollo, con un horizonte medianamente claro de crecimiento en los principales aspectos?

¿La mejora de la economía, no solo de su crecimiento, sino de sus impactos sociales positivos, del avance de la fraternidad, de la solidaridad, de las mejores formas de convivencia han sido constantes y en un proceso de avance?

¿La izquierda fue fiel a sus rasgos definitorios básicos, la justicia social, el sentido profundamente nacional y soberano de su política, su compromiso con los derechos humanos y con la verdad y la justicia, con el combate implacable contra toda forma de corrupción, en particular en el Estado y en sus filas, erradicamos o avanzamos hacia erradicar el acomodo, la hinchazón del Estado y el reparto de cargos sin ninguna otra base que los intereses partidarios o sectoriales?

¿Fueron gobiernos democráticos, que respetaron las libertades individuales y colectivas?

¿Fueron gobiernos con una política internacional coherente defendiendo los principios de no intervención, de defensa de la legalidad internacional y multilateral, pero también condenando con energía las dictaduras y las violaciones de los derechos humanos?

¿Además de la compleja construcción material del país, contribuimos a su avance cultural, no solo en el sentido de poner al alcance de la gente lo mejor de la cultura nacional e internacional, sino en el avance de las ideas del progreso, de la fraternidad, de la libertad, de la honestidad, de la convivencia a todos los niveles?

¿Cómo y cuánto ha cambiado la vida de los uruguayos? No son cambios para todos iguales ni mucho menos. Hay gente que la ido bien, muy bien, otros que ni fu ni fa, y otros que le va mal o muy mal. Los indicadores sociales son importantes, pero es notorio que la profundidad de la fractura social es mucho más profunda culturalmente ahora que antes y que del otro lado, de ese 9% hay una marginalidad diferente, más cruel, más próxima a la mala vida, aunque la mayoría de esa gente sean las principales víctimas del delito.

Pero no hay duda que mirando las casas, las rejas, las costumbres y muchas otras cosas la vida de los uruguayos tuvo cambios dramáticos.

También hubo cambios entre las generaciones, mi generación y la de mis hijos fuimos todos a la educación pública a todos los niveles y hoy de mis 14 nietos, uno solo va a la educación pública, los demás a la privada. Y ese es un cambio muy profundo y negativo en la sociedad uruguaya. Un cambio de injusticia y de retroceso cultural y democrático.

Es obvio que también influyó en la vida de los uruguayos la atención a la salud, y en la mayoría de los casos de manera positiva, ¿pero hay proporción entre lo que invertimos en seguridad, educación pública, salud en todos sus componentes y el nivel de los servicios?

Una pregunta que para mí personalmente es muy importante: ¿la izquierda organizada políticamente promovió no solo a nivel del gobierno y el estado formas sociales de cooperación, o al contrario utilizó formas clientelísticas muy parecidas a las empleadas antaño por los partidos tradicionales, sobre todo por los colorados?

¿Cómo ha sido la situación del empleo, en cantidad, en calidad, en las gráficas y las realidades del desempleo y además, muy importante, hemos avanzado en la cultura del trabajo o hemos fortalecido zonas de privilegios sindicales y corporativos?

En el escalón social inmediatamente superior o en algunos casos igual que el de los asalariados, el de las micro y pequeñas empresas donde se aporta trabajo y pequeño capital a puro riesgo, y en particular el trabajo cooperativo como hemos avanzado, cuanto las hemos protegido e incentivado?

¿Cuánto hemos avanzado en reformar al estado, la madre de todas las reformas? Que cada uno responda esta pregunta, pero para mí es una prueba fundamental de renovación o no de la izquierda, para romper con la idea profundamente equivocada que el avance social y progresista depende del tamaño y el apetito voraz del Estado. Esta es una reforma que está en el centro de cambios económicos, de calidad de los servicios y de la mentalidad de la sociedad hacia el trabajo.

¿Hemos avanzado en los derechos de las minorías y los derechos de las mayorías, de las mujeres y la igualdad en los ingresos, en el acceso a los mangos de los diferentes sartenes que no están en las concinas?

¿Hemos creado una institucionalidad y una conciencia de defensa del medio ambiente a la altura de los nuevos problemas que enfrentamos en Uruguay y en el mundo?

Podría haber muchas más preguntas. Voy a sintetizar: ¿Un 4to gobierno del Frente Amplio con esta absoluta falta de sentido crítico, con esa avidez insaciable por seguir en los cargos, con la confusión profunda entre su responsabilidad de gobernar para todos los uruguayos y favorecer ciertas corporaciones, sindicales, empresariales, nacionales y extranjeras, le haría bien a la izquierda?

¿No haría falta un baño de pueblo, de humildad, de volver al llano para recomponer las bases ideales, ideológicas y políticas de la verdadera izquierda?