Dora Szafir,la usura y el sobreendeudamiento

Por Tomás Saranovich.

Para la jurista Dora Szafir, “no hay voluntad política para solucionar la cuestión de la usura y el sobreendeudamiento”

¿Existe usura en nuestro país?

Nuestra Constitución tiene el artículo número 52 que dice “prohíbase la usura”. O sea que la usura está prohibida, aunque no define el porcentaje que sería usurario. Al no establecer un límite, no se incurre en el delito.

Luego te dice que si hay alguna ley que ponga topes a los intereses, esa ley va a ser una normativa que no se puede modificar por la voluntad de las partes. Pero el Banco Central no dicta cuánto es el interés. Los que determinan qué interés se debe cobrar son las entidades de intermediación financiera. Entonces ellas se ponen de acuerdo, por ejemplo, “voy a cobrar el 89%, otra dice voy a cobrar 84% y otra 87%”. Cada una pone un interés que en general ronda en un entorno bastante común.

¿Por qué?

Porque hay una cámara de bancos y financieras que trabajan en el mercado y casi todas van poniendo intereses similares, porque si una pone intereses demasiado altos no puede competir con la otra. Por lo tanto, andan siempre en el entorno. Es ese interés que cada una cobra, lo que debe comunicar el Banco Central. ¿Qué hace el Banco Central? En base a lo que cobra cada financiera, hace un promedio y le da lo que puede cobrar.

La ley de usura permite que se supere cobrar hasta un 55% más del promedio. Si el promedio es 90, podés cobrar hasta 145% para intereses a la hora de financiar una deuda y no es usurario para la ley. Para el interés de la mora, o sea, cuando ya hay atraso, cuando hay incumplimiento, ese puede superar hasta un 80%. Hoy en día, dentro de los parámetros que se están manejando, tenés en el interés de financiación compensatorio mientras que el IVA, además, lo podés cobrar aparte. Tenés casi un 140% permitido y en el interés moratorio de más de 212% más IVA.

¿Cómo está Uruguay en la región respecto a los intereses?

Somos uno de los países con tasas de interés más alto de la región. Ni Brasil, ni Chile, ni Perú tienen esos números. Ni incluso Argentina. Fíjate que en ese país están escandalizados porque subieron los intereses un 60%, un 70% y tienen una inflación de 53%. Mientras nosotros tenemos intereses de tres cifras, pero inflación de un dígito. ¿Cómo es posible que a nadie le parezca mal? No hay nadie que se haya preocupado.

Según el informe de la financiera Pronto, el 73% de los uruguayos actualmente tiene algún tipo de endeudamiento y 35% ha tenido dificultades para el pago. ¿A qué se debe eso?

Porque a veces se tiende a sacar préstamos por esa necesidad que te genera la sociedad actual. ¿Condiciona la sociedad de consumo que estamos? Yo creo que sí. El consumo se convierte en consumismo, porque hay un flagelo que es la publicidad. La publicidad, te guste o no te guste, te entra en la cabeza. La publicidad está estudiada de manera tal de llegar al público objetivo al cual está destinado. Hay hasta publicidades que se han estudiado en Estados Unidos que son subliminales, que están prohibidas, que son aquellas que te llegan sin saberlo. La neurociencia ahora está estudiando todos estos fenómenos porque por algo hay gente que después de que compró piensa, ¿para qué quiero esto? ¿para qué lo compré? La gente va al shopping a comprar una cosa y vuelve con siete. ¿Por qué? Hay un estímulo a esa necesidad que crea la propia sociedad y la publicidad.


“Es necesario educar al consumidor, pero la educación es a largo plazo”


Entonces, evidentemente que es como un círculo vicioso, la persona a veces no tiene esa libertad, es muy fácil criticar al otro y decir, ¿para qué pediste un préstamo? Porque de repente en ese momento lo necesité y estaba seguro que lo iba a poder pagar, pero quizás luego me fue mal, me enfermé o perdí mi trabajo. Y ahí esa persona no tiene idea de cómo poder salir.

No tenemos un sistema como en otros países, por ejemplo, ¿qué pasa si una empresa le va mal? Puede pedir un concordato, ¿verdad? Se pedirá el concurso y se va a darle una quita, una espera. Se le va a buscar una forma de que pueda salir y pagar para pagar los acreedores y además para salvar la empresa. Pero no se le aplica a la gente. Por ejemplo, la otra vez vino a verme un señor humilde, me contó que sacó un préstamo para pagar los gastos médicos de su mujer que se enfermó. Ella es diabética insulinodependiente y él luego tuvo un infarto y no tuvo más remedio que como no pudo pagar ese sacó otro préstamo para ponerse al día. Creyó que se ponía al día, pero no lo pudo saldar.

¿Se llega a niveles de exclusión económica para los deudores?

Hay es una exclusión del consumo y exclusión social. Por ejemplo, este señor me muestra su recibo de jubilación, cobra 15.000 pesos, le sacan 40% de su jubilación y ¿quién puede vivir así? La persona deudora por los altos intereses termina en el clearing o en una categoría baja del Banco Central y no hay nadie que le alquile una casa o ninguna institución que le quiera salir de garantía. Entonces queda en un entorno que se le dificulta poder acceder a derechos básicos. Prácticamente esa persona termina teniendo que pagar todo contado y de repente no puede ni siquiera sacar un crédito de 10 mil pesos, haciendo que recurra a préstamos “gota a gota” que ofrecen grupos delictivos que coaccionan a las personas para obtener su pago todos los días.

¿Hasta cuánto te pueden retener del salario?

La ley permite que las cooperativas retengan del salario un 20% cada una. Y si se les debe a tres, hasta un 60%. Ahora en enero va a bajar en 55% la posible retención. Entonces, ¿quién va a emplear a un trabajador que ya se sabe de entrada que le van a retener el 40% del sueldo que le van a pagar?
Casi la mitad de lo que le pago se lo están sacando la retención. Esto lo tienen legalmente las cooperativas. Hay muchas cooperativas que figuran como tales, pero no son lo realmente. Hay varias cooperativas que tienen un solo socio en vez de tener la forma societaria requerida. Por ejemplo, en las cooperativas vas y votás, el día que te vas te tienen que devolver todos tus aportes y, sin embargo, esto no funciona así. Sos un deudor y nada más.

Las cooperativas de ahorro y crédito existen. Se pueden hacer, pero no son todas reales. Pero estas cooperativas, a su vez, entraron en la misma rosca de cobrar esos intereses tan altos. Entonces la gente después no le puede pagar. Y prestan a cualquier persona endeudada. No funciona como una verdadera cooperativa. El sistema cooperativista fue muy bueno si lo usas como corresponde, pero si lo usas para tapar una empresa unipersonal que lo que está haciendo es una actividad de intermediación financiera que le permite retener y todavía si no paga impuestos, evidentemente es un bruto negocio.

Pero, además, no solamente a las cooperativas la ley autoriza a que te retengan del sueldo. En los contratos que vienen pre redactado, que son de adhesión, lo único que puedes hacer es “firmar aquí y punto”, no puedes cambiar nada. Te van a poner que autorizas a que te retengan del sueldo, entonces hecha la ley, hecha la trampa, el sueldo ya deja de ser inembargable. ¿Dónde está el equilibrio? ¿dónde está la justicia? ¿dónde está el contrato social y todo lo social y progresista? Yo creo que eso hay que hincarle el diente en algún momento. Hay que tomar alguna medida, pues si lo que va a tener la gente endeudada que está fuera del consumo y todos los economistas te hablan de que hay que aguantar el consumo para que aumente la economía.


“Nosotros tenemos intereses de tres cifras, pero inflación de un dígito.

¿Cómo es posible que a nadie le parezca mal?”

Crisis 2002.Banco Montevideo. Foto El País

¿De qué maneras se puede empezar a solucionarlo?

No tenemos hoy, en este momento, grandes mecanismos legales para solucionarlo. Se requiere de una reforma legislativa. Tiene que ser la ley la que va a tratar de equilibrar esto, no podemos pedirles a los bancos que sean altruistas y que se preocupen más por la persona que vienen a pedir el préstamo que por su lucro. También se pueden tomar medidas que se han ejecutado en otros países. Por ejemplo, en Brasil o en España hubo sentencias en donde un prestador de dinero le efectúa un préstamo a alguien sabiendo que ya tiene varias deudas, que no está en condiciones de pagar, contribuye a que esa persona siga perjudicada económicamente. Además, es necesario educar al consumidor, pero la educación es a largo plazo. Educar para entender el conceder un crédito en forma responsable, no solo que el otro consuma responsablemente.

Acá se necesita un remedio inmediato y es buscar una solución para esa gente que quiere pagar se le pueda dar una ley que permita habilitar a ese sujeto a que pague lo que pueda y que se le perdone el resto y no lo deba más y se haga de acuerdo a la situación personal de ese sujeto. De repente, como se hace un concurso en la vía judicial, eso está en muchísimos países de Europa, lo tienen casi todos los países.

¿Los bancos tienen empresas financieras colaterales y qué habilita a los bancos a prestar a empresas financieras vinculadas?

Los bancos pueden formar grupos económicos. De hecho, en la época de la crisis del 2002 estaba llena de empresas colaterales que los bancos tenían. Me acuerdo que se lograron encontrar hasta 26 empresas del Banco Montevideo. En nuestro país el conjunto económico es lícito, salvo que lo haga para defraudar al fisco, para defraudar a la gente o para sacar dinero. Mientras que sea en una medida de trabajar es válido. Porque, por ejemplo, creo que algunos bancos que tienen aseguradoras, es legal siempre y cuando no sea para cometer fraude.

¿Cómo reacciona el sistema político a estos problemas?

He hablado con distintos partidos políticos y no he logrado que se modifique todo esto. No hay voluntad política para solucionar la cuestión de la usura o del sobreendeudamiento. Vamos a ver si el nuevo parlamento podrá lograr algo. Hasta ahora no he conseguido respuestas positivas, ni se logró aprobar un pequeño proyecto con cambios mínimos a la usura.

¿Cuándo te intentaste acercar al sistema político?
Hace años que vengo intentando. Hablé con gente del Frente Amplio, hablé con el Partido Colorado, hablé con todos, es más, en la última Ley de Inclusión Financiera, la ley 19.731, que habla de los pagos electrónicos, en lugar de ayudar a la gente beneficiaron en algunas cosas más a los bancos, los cuales ya estaban siendo beneficiados con la Ley de Consumo. Es como que hay una protección del sistema financiero muy fuerte por parte del sistema político. Ojalá algo cambie con el nuevo parlamento. La verdad que la gente necesita que de alguna manera puedan terminar con ese estigma que las deudas generan y poder ayudar a aquellos que quieren realmente salir y no ser deudores. Que puedan salir de una forma coherente, lógica y posible.

Fuente La Mañana.