Se trata de equidad y no de paridad.

rochatotal/ Elena Grauert.

No hay fórmulas ni números mágicos. La equidad es un proceso.

Las mujeres no nos podemos permitir fracasar por llenar formas o números, que solo representan eso, pero que hacen peligrar la verdadera equidad.

Es cierto que hay pocas mujeres en el gabinete, pero también en cierto que luego de 15 años alejados del poder, la sustitución y generación de personas que conozcan el Estado no es fácil, debiéndose conjugar en la elección de la personas la formación de equipos donde exista la experiencia y la innovación, lo político y lo técnico, y -se trata de una coalición- la adscripción político-partidaria, en un delicado equilibrio.

El tema no es entonces de capacidad. Mujeres capaces hay y de sobra. La mayor cantidad de egresados universitarios son mujeres. Y si bien aún hay diferencias de acceso a lugares de dirección, eso va a ir disminuyendo rápidamente, dado que la cantidad de mujeres con nivel terciario hace que esa ecuación vaya cambiando sola.

En los partidos políticos uruguayos, hay menos mujeres militando que hombres. Es un hecho y es transversal a todos los partidos. Tiene que ver con la cultura, dado que durante muchos años la carrera política y el poder se veían -incluso por las mujeres- como un lugar reservado al sexo masculino, al igual que el sindicalismo. Eso está cambiando, cada vez hay más mujeres con vocación de acceder al poder; digo esto porque una cosa es acompañar y otra competir para cargos electivos o de responsabilidad.

Pero la lectura o la conclusión no siempre debe ser que “no hay mujeres porque las excluyen” o porque “no están capacitadas”. Por las razones que ya di, no se puede inventar de la nada a mujeres. De todos modos, si miramos calidad y empoderamiento, en vez de cantidad, en los dos cargos de mayor responsabilidad y poder como Ministerio de Economía y la Vicepresidencia de la República, los titulares son mujeres y eso no es menor en cuanto a la incidencia real.

Si se llena un mero número, el resultado puede ser contraproducente. Justamente, la cuota en política en cargos electivos es un incentivo para generar más militancia de mujeres, que debería ser evaluado permanentemente, dado que no es suficiente para lograr un verdadero empoderamiento. Y muchas veces solo termina siendo un número, que no refleja a quienes realmente realizan carrera política.

La política en general es el instrumento de la sociedad para administrarse. Por tanto, debe elegirse a mujeres u hombres políticos que conozcan de la administración del Estado. La equidad es colocar en situación de igualdad a las personas independientemente de sexo, o cualesquiera otra categoría.

La paridad no es la meta, sino la verdadera equidad en todos los sentidos. Y no solo entre sexos, por cierto. Se trata de construir una sociedad donde todos puedan tener un camino que les permita acceder sin techos de cristal y luego las diferencias emerjan de sus propias virtudes o defectos.

Es evidente que de un plumazo no se borran siglos de una cultura machista y que hay que trabajar para lograr equidad. Pero el camino hay que recorrerlo, no se llega de un día para otro.

Las mujeres en Uruguay son predominantes en mucha áreas, incluso la judicial lo que era impensable hace menos de 30 años. No es difícil vislumbrar, entonces, que en poco tiempo y mucho más rápido de lo imaginable, tal vez haya más mujeres en cargos de decisión política. Pero necesariamente debe ir de la mano con más mujeres haciendo carrera política, trabajando para acceder a los cargos electivos y de gobierno.

La meta debe ser la equidad y la construcción de una sociedad que permita acceder y crecer a todos por un bien común en igualdad de condiciones.

Elena Grauert Hamann  

Es Abogada Escribana. Fue Diputada Suplente en el periodo 2014- 2019. Y actualmente es Senadora suplente del Dr Julio María Sanguinetti. Fue Secretaria General de URSEC, y participó del proceso de reforma de las telecomunicaciones en el 2000-2005. Además fue Inspectora General de Trabajo