Esquiladores uruguayos for export

rochatotal//Ricardo Méndez Molina

Los 251 esquiladores de oro: 10 empresarios pagan medio millón de euros para llevarlos a España  en avión .

Ganan hasta 250 euros diarios. Las empresas presionaron al Gobierno para que vinieran pese a la pandemia. Son los mejores: rápidos y experimentados. El sector ovino iba camino de la ruina porque la campaña del esquileo empieza en abril y a mitad de mayo las máquinas eléctricas seguían apagadas: no había mano de obra porque el coronavirus impedía a los esquiladores de Uruguay viajar como cada año a España.

El calor de la primavera estaba a punto de causar un problema sanitario en los rebaños de ovejas porque seguían luciendo un abrigo de lana y la sudoración provoca sarna, larvas y una humedad que merma el valor de este tejido en el mercado. Este desastroso horizonte se ha evitado con un vuelo que pasará a la historia del sector: diez empresas han pagado 533.375 euros para fletar un Boeing 787 para 251 esquiladores uruguayos.

Desde hace una década esta selección charrúa de esquiladores llega de forma escalonada a España entre finales de marzo y principios de abril para comenzar a trabajar con las ovejas, pero con la declaración del estado de alarma sus pasajes de vuelo se convirtieron en papel mojado porque se suspendió la actividad en los aeropuertos. Tamaño percance provocó que las empresas españolas que gestionan esas cuadrillas de Uruguay y los ganaderos que dependen de ellas comenzasen a trasladar al Gobierno español su preocupación por el futuro incierto de la campaña.

Esquiladores uruguayos en el aeropuerto de Carrasco (Montevideo) con los ministros de su país Ernesto Talvi y Carlos María Uriarte.

Una de las empresas perjudicadas -Esquiladores Centro y Sur- era cliente de la oficina que B the travel brand tiene en Manzanares (Ciudad Real). Su directora, Sonia Bellón, le propuso la única alternativa posible: “Se me ocurrió fletar un avión”. Bellón explica a EL ESPAÑOL que el sector no podía esperar más para esquilar al ganado: “Estaban desesperados”.

Embarcarse en esta empresa se antojaba una tarea titánica por dos motivos. Uno era el económico: el pasaje de cada esquilador uruguayo costaba 2.125 euros. El otro era burocrático: tenían que obtener permisos de los gobiernos de España y Uruguay en pleno cerrojazo del espacio aéreo por la pandemia de coronavirus.

 “El vuelo lo financiaron diez empresas”, detalla Sonia Bellón. Los promotores que se liaron la manta a la cabeza y se sumaron a esta iniciativa han sido mercantiles que gestionan cuadrillas de uruguayos para la campaña española del esquileo desde sus sedes en Huesca, San Pedro del Pinatar (Murcia), Granada, Ciudad Real, Puebla de Alcocer (Badajoz)…

La campaña del esquilado de las 9.106 explotaciones de ganado ovino que hay en España dependía exclusivamente de las cuadrillas uruguayas. No había alternativa: los esquiladores españoles emigran a Francia porque allí les pagan mejor, mientras que los marroquíes no gustan en el sector porque trabajan a tijera. A su vez, los polacos y eslovacos están en Italia.

“El vuelo lo financiaron diez empresas”, detalla Sonia Bellón. Los promotores que se liaron la manta a la cabeza y se sumaron a esta iniciativa han sido mercantiles que gestionan cuadrillas de uruguayos para la campaña española del esquileo desde sus sedes en Huesca, San Pedro del Pinatar (Murcia), Granada, Ciudad Real, Puebla de Alcocer (Badajoz)…

Los ganaderos advirtieron al Ejecutivo de que al Ministerio de Sanidad se le podría sumar otro frente al margen de la pandemia de coronavirus: “Habría un problema sanitario grave porque si a las ovejas no se les quitaba la lana sufrirían ataques de larvas”, explica este empresario.

La campaña del esquilado de las 9.106 explotaciones de ganado ovino que hay en España dependía exclusivamente de las cuadrillas uruguayas. No había alternativa: los esquiladores españoles emigran a Francia porque allí les pagan mejor, mientras que los marroquíes no gustan en el sector porque trabajan a tijera. A su vez, los polacos y eslovacos están en Italia.

 “En mi país esta profesión está arraigada y existen escuelas donde te enseñan a esquilar: yo me formé en la Escuela de La Tala haciendo cursos teóricos y prácticos para aprender hasta cómo se coloca a la oveja”, indica de forma didáctica Leonardo.

Entre 200 a 250 ovejas por día por equilador
Alguno demora 50 segundos para esquilar una oveja

En las explotaciones ganaderas las cuadrillas, compuestas por entre cinco y diez esquiladores, se disponen en una hilera dejando una distancia de seguridad entre ellos. En una jornada de trabajo Leornardo es capaz de quitarle el mullidito manto de lana a 100 ovejas merinas y a otras 150 si son ovejas lisas.

El tiempo que invierte en cada una depende de por dónde ha pasado el ganado: si ha estado en el monte es más fácil esquilar las cabezas porque están más limpias; si han estado en el campo es más complicado porque están más sucias a causa del polvo.

Por cada ejemplar esquilado Leonardo cobrará entre 80 céntimos y 1 euro. “Es un oficio rentable”. También muy laborioso. Además, este año tendrán que lidiar con otro factor: el estrés. El 20 de julio está programado el vuelo de regreso de los 251 trabajadores a Uruguay y la campaña la han empezado con mes y medio de retraso. “Hay cuadrillas en Teruel, en Zaragoza, en Murcia…”.

Sólo traen el equipaje

Todo cuanto los esquiladores traen a España es su equipaje. De proporcionarles las herramientas y la logística se encargan las empresas que los contratan. “Nosotros tenemos una cuadrilla de 19 uruguayos y les gestionamos el alojamiento, el transporte, dietas, máquinas para esquilar, tijeras, peines, cuchillas, aceiteras, grupos electrógenos…”, enumera Mari Carmen Zapata, de Multiservicios Bulz, en San Pedro del Pinatar (Murcia).

“¡Vinimos a salvar la campaña”, clamaba con seguridad Alexis Baldassari, un esquilador de 26 años. “Si la oveja es buena tardo en pelarla cincuenta segundos”. No hablaba en vano porque en una jornada de trabajo se hizo 259 cabezas. Sus compañeros de tajo pelaron 240, 232 y 204. En unas horas dejaron impolutos 935 ejemplares. Alexis, pese a ser sólo un veinteañero, atesora nueve años de experiencia: “Mi padre fue esquilador y yo seguí sus pasos porque en Uruguay hay escuelas que te enseñan este oficio de forma gratuita”.

Curiosamente, buena parte de la lana que esquilarán los uruguayos durante la campaña en España acabará en China, donde se originó la pandemia que tantos quebraderos de cabeza les ha traído.

En base a El Español.