“Viaje largo, explicación corta: Abdala, China y el sindicalismo que no hace huelga”
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Una semana en China, una “reunión breve” y muchas preguntas sin responder. El presidente del PIT-CNT, Marcelo Abdala, presentó su viaje al gigante asiático como un intercambio sindical, pero dejó en el aire cuestiones clave: el verdadero objetivo de la visita, el financiamiento del periplo y el sentido de dialogar con una central sindical subordinada al Estado, en un país donde no existe el derecho a huelga ni la autonomía gremial. Más que un balance, la conferencia de prensa terminó exponiendo silencios.
La conferencia de prensa del presidente del PIT-CNT, Marcelo Abdala, para informar sobre su reciente viaje a China, dejó más interrogantes que certezas. El dirigente sindical estuvo una semana en el gigante asiático y, según sus propias palabras, mantuvo una “reunión breve” con la central sindical china. La frase, dicha con naturalidad, terminó convirtiéndose en el eje involuntario del anuncio.

Porque si el punto más concreto del balance es una reunión corta, la pregunta surge sola: ¿a qué fue el presidente del PIT-CNT a China durante siete días?
Abdala habló de intercambio, de conocer experiencias y de vínculos internacionales, pero evitó profundizar en detalles sustantivos. No se informaron agendas completas, encuentros sectoriales relevantes ni instancias formativas específicas. Tampoco quedó claro si hubo reuniones con trabajadores, con sindicatos de base o con delegados de conflictos laborales concretos. Todo quedó resumido en una fórmula general y diplomática.
¿Viaje sindical o viaje político? ¿Y quién pagó?
Otro punto que no fue aclarado es el financiamiento del viaje. ¿Fue costeado por el PIT-CNT con fondos propios? ¿Hubo invitación oficial del Estado chino? ¿Participó de alguna manera el gobierno uruguayo? En tiempos donde la transparencia es una exigencia básica, el silencio sobre los costos no es un detalle menor.
La pregunta no es capciosa: si el viaje fue institucional y sindical, corresponde saberlo; si tuvo respaldo estatal, también. Y si fue una combinación de ambos, con mayor razón.
Sindicatos en China: una realidad muy distinta
Abdala mencionó su contacto con la central sindical china como si se tratara de un espejo comparable al sindicalismo uruguayo. Sin embargo, la estructura sindical en China es radicalmente distinta.
En China existe una única central sindical reconocida: la Federación Nacional de Sindicatos de China (ACFTU), subordinada al Partido Comunista Chino. No hay pluralidad sindical, no hay autonomía real y los sindicatos funcionan, en los hechos, como correa de transmisión del Estado hacia los trabajadores, y no al revés.
Allí no existe el derecho a huelga tal como se entiende en Uruguay. Tampoco están permitidas la ocupación de empresas ni las medidas de fuerza independientes. Los conflictos laborales se canalizan bajo estrictos controles políticos y administrativos, y cualquier organización sindical por fuera de la estructura oficial es considerada ilegal.
¿Defensa de los trabajadores o administración del orden?
La relación entre trabajadores, sindicatos y gobierno en China está basada en la estabilidad social y la productividad, no en la confrontación ni en la negociación colectiva libre. El sindicato no presiona al poder: es parte del poder.
Por eso, cuando se habla de “intercambio sindical”, cabe preguntarse qué se intercambia exactamente. ¿Modelos de negociación colectiva? ¿Derecho de huelga? ¿Libertad sindical? Difícilmente. Más bien, se trata de una lógica de administración del conflicto desde arriba, muy lejos de las banderas históricas del PIT-CNT.
La ironía de la “reunión breve”
Que el propio Abdala haya destacado que el encuentro con la central sindical china fue “breve” termina siendo casi una confesión involuntaria. Una semana de viaje para una reunión corta suena, como mínimo, desproporcionado. Y si hubo más actividades, la ausencia de información concreta no ayuda a despejar dudas.
En definitiva, la conferencia dejó una sensación incómoda: mucho viaje, pocas explicaciones. En lugar de fortalecer el perfil internacional del movimiento sindical uruguayo, el episodio abre un debate legítimo sobre prioridades, transparencia y coherencia ideológica.
Porque cuando el principal referente sindical del país vuelve de China hablando de una “reunión breve”, la pregunta no es malintencionada, sino inevitable: ¿valió la pena el viaje… y para quién?

El viaje a China también parece marcar un giro forzado en la geografía ideológica de Abdala. Acostumbrado a visitar Venezuela en lo que solía presentarse “en representación del pueblo uruguayo”, ese destino hoy luce clausurado, incómodo o directamente inviable. En ese vacío aparece China, no precisamente un modelo de libertad sindical, pero sí una nueva vidriera internacional. Así, más que un intercambio gremial, el periplo suena a reacomodo de agenda: cuando se cierran viejas puertas, se buscan nuevos aeropuertos. Y, una vez más, el balance ofrecido fue breve. Como la reunión.
Foto portada Telemundo

