Criminalidad en Uruguay: menos delitos,los homicidios son lo que golpean.
rochatotal//
El Ministerio del Interior presentó el Boletín Semestral de Estadísticas Criminales ,AECA (Área de Estadística y Criminología Aplicada) correspondiente al período enero-junio de 2026, un documento que, a primera vista, deja una conclusión aparentemente alentadora: la delincuencia continúa descendiendo en la mayoría de los indicadores. Sin embargo, cuando se analiza el informe en profundidad, surge un panorama mucho más complejo que obliga a evitar tanto el triunfalismo oficial como las lecturas excesivamente pesimistas de la oposición.
Lo primero que debe señalarse es que las estadísticas oficiales constituyen una herramienta imprescindible para evaluar la evolución de la seguridad pública, aunque también tienen limitaciones. Los datos reflejan únicamente los hechos que llegaron a conocimiento de la Policía mediante denuncias o actuaciones de oficio. Es decir, miden la criminalidad registrada y no necesariamente toda la criminalidad existente, especialmente en delitos donde la cifra negra —aquellos que nunca se denuncian— continúa siendo significativa y difícil de cuantificar.
Desde el punto de vista metodológico, según las autoridades,el informe incorpora una mejora importante al actualizar las tasas utilizando las nuevas proyecciones poblacionales elaboradas por el Instituto Nacional de Estadística sobre la base del Censo 2023. Esta modificación aporta, se dice, mayor precisión a las comparaciones históricas y evita distorsiones derivadas de estimaciones demográficas ya superadas. Será una mejora técnica,pero el verdadero debate comienza cuando se observan los resultados.

El dato más favorable para el gobierno es que el total de delitos denunciados cayó 3,7 % respecto al mismo semestre del año anterior. No se trata de una disminución aislada, sino de una tendencia que viene consolidándose desde hace varios años. Los delitos contra la propiedad —rapiñas, hurtos, robo de vehículos, daños y abigeato— continúan descendiendo, confirmando que las políticas preventivas y la actividad policial mantienen un nivel de eficacia importante frente a la delincuencia tradicional. Sin embargo, la fotografía cambia cuando el foco se desplaza hacia los delitos de mayor gravedad.
Los homicidios, lo más impactante para los ciudadanos, aumentaron 6,6 %, mientras que las personas heridas por arma de fuego crecieron 7,4 %. Aunque el Ministerio señala que estos valores permanecen dentro del margen de estabilidad observado desde 2022, la realidad es que detrás de esa estabilidad estadística existen vidas perdidas y un incremento de la violencia que no puede relativizarse únicamente mediante promedios. Queda claro que el aumento se concentra en Montevideo y Canelones, precisamente los departamentos donde actúan las principales organizaciones criminales del país y donde las disputas por el control territorial del narcotráfico tienen mayor intensidad.-
La reducción de los delitos patrimoniales demuestra que la acción policial puede obtener resultados importantes cuando enfrenta modalidades delictivas tradicionales. Pero los homicidios responden a una lógica completamente diferente. En muchos casos están vinculados al crimen organizado, al narcotráfico, a conflictos entre grupos criminales o a venganzas que exceden ampliamente la delincuencia común, es lo que expertos en este tema manifiestan. En otras palabras, es posible reducir los delitos y, al mismo tiempo, mantener niveles elevados de violencia letal. Esta parece ser hoy la principal paradoja de la seguridad pública uruguaya.
Otro aspecto que se informa es la evolución de la violencia basada en género. Los indicadores muestran una disminución de los homicidios por esta causa, buena noticia.
El informe también deja otra señal que probablemente cobre cada vez más importancia en los próximos años: las estafas y fraudes informáticos volvieron a crecer. Puede parecer un aumento modesto, apenas 1,9 %, pero confirma una transformación profunda del fenómeno criminal. Mientras disminuyen los delitos callejeros, aumenta una modalidad que opera desde teléfonos celulares, a veces desde las propias cárceles,computadoras y plataformas digitales. El crimen organizado ya no solo roba mediante la violencia física; también utiliza la ingeniería social, la tecnología y las redes para obtener ganancias económicas.
Desde el punto de vista político, el boletín ofrece argumentos tanto para el oficialismo como para la oposición.
El gobierno puede destacar, con fundamento, la reducción sostenida del volumen general de delitos y la continuidad de una tendencia descendente en los principales delitos contra la propiedad.
La oposición, por su parte, encuentra un punto de cuestionamiento en el aumento de los homicidios y de la violencia armada, precisamente los delitos que generan mayor impacto social y condicionan la percepción de inseguridad de la población. Uruguay parece haber mejorado, de acuerdo a esos números, un proceso de reducción de la delincuencia convencional, pero todavía no consigue quebrar el núcleo más duro de la violencia criminal.
Y ese núcleo no se combate únicamente con más patrulleros, o sacar a los barrios las cuestionadas “tanquetas militares”; exige inteligencia policial, coordinación con la Fiscalía, combate al lavado de activos, control efectivo del sistema penitenciario, recuperación de territorios dominados por organizaciones criminales y políticas sociales capaces de impedir que nuevos jóvenes ingresen al circuito del delito.
Las cifras muestran avances que sería injusto desconocer, pero también revelan problemas estructurales que todavía están lejos de resolverse. Porque, al final, el indicador que más impacta para la ciudadanía no es únicamente cuántos delitos se denuncian, o se resuelven, sino cuántas vidas logra proteger el Estado.Y en ese terreno, los homicidios continúan siendo el Talón de Aquíles, la asignatura pendiente, de la seguridad pública uruguaya.
Fotos: Portada Diego Sanjurjo. Presidencia.
Se adjunta Informe:
Ministerio Del Interior AECA Boletín Semestral Ene-Jun 2026 by Ricardo Méndez

