La caja de Pandora frenteamplista

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Si a los UDS 200 millones que nos costó Gas Sayago, cuya auditoria se dará a conocer en las próximas semanas, le sumamos los UDS 60 millones que las “empresas compañeras” le quedaron debiendo al FONDES, los UDS 800 millones de ANCAP y los USD 300 millones de PLUNA, por nombrar lo más grosero, costearíamos el monto total de lo que el Estado invertirá en 2021 por la pandemia (UDS 900 millones) y nos sobraría tanto dinero que le podríamos dar a 160.000 familias un salario mínimo por mes hasta fin de año (USD 460 millones).

En los gobiernos del Frente Amplio pasó de todo: obras inconclusas, pérdidas millonarias, demandas internacionales, liquidación de empresas públicas, corrupción y judicialización de dirigentes y legisladores, cuyo ejemplo más bochornoso fue el procesamiento -por abuso de funciones y uso indebido de dineros públicos- y la renuncia de un Vicepresidente de la República en ejercicio; un hecho inédito en la historia de nuestro país.

La “Ancap de Sendic”, que incluyó un sinfín de negociosos deficitarios, inviables y fraudulentos, además de gastos en cenas, fiestas, joyas y artículos deportivos, fue la más grosera. Esta fiesta, que contó con el aval de todo el Frente Amplio, nos costó unos UDS 800 millones, entre la capitalización exprés, con dinero de los uruguayos, y los préstamos internacionales asumidos, que seguimos pagando.

Pluna, la aerolínea estatal que el Frente Amplio fundió y liquidó, fue igual de bochornosa. Desde el tristemente famoso “caballero de la derecha”, pasando por el aval del Brou a la empresa Cosmo -por la que procesaron al exministro de economía, Fernando Lorenzo, y al expresidente del Brou, Fernando Calloia, por “trama ilegal” y “manejo arbitrario”-, hasta llegar al fraude de “Alas U”; UDS 300 millones que se fueron volando.

Qué decir del FONDES, que en la última edición del programa Santo y Seña su actual Presidente estimó en UDS 60 millones las deudas incobrables de las “empresas compañeras” que Mujica definió como “las velitas prendidas al socialismo”. Desde Envidrio, por la que fue procesado por “conjunción de intereses” el Diputado mujiquista Daniel Placeres, hasta Urutransfor, que para vender transformadores utilizaba empresas offshore en las islas vírgenes británicas. Negocios turbios con la dictadura de Venezuela, trabajo cuasi esclavo disfrazado de “horas solidarias”, defraudación al Estado, entre muchos otros.

Finalmente, el último elemento de la caja de Pandora frenteamplista: el malogrado proyecto de Gas Sayago, del que todas las semanas tenemos novedades. Desde que asumió el gobierno de coalición, en 2020, este lastre no ha parado de acumular erogaciones. Primero, un juicio internacional por UDS 13 millones. Luego, UDS 17 millones extras (2020-2021) del plan de liquidación de la empresa. Finalmente, y más recientemente, los UYU 7 millones que reclama la exgerente general frenteamplista, Marta Jara, y los UYU 352 millones que cuesta retirar los 71 pilotes del mar que Zabalza le señaló a Martínez durante la pasada campaña electoral.

En las próximas semanas, cuando finalice una auditoria externa encargada por el nuevo directorio de UTE, tendremos, finalmente, acceso a los detalles. No obstante, días atrás, las nuevas autoridades de UTE y del MIEM hicieron algunos adelantos. Por supuesto, nada prometedores.

En diálogo con el informativo de TNU, el subsecretario de Industria, el Batllista Walter Verri, aseguró que las pérdidas que generó el malogrado emprendimiento mujiquista superan los UDS 200 millones de dólares que habían sido estimados en la investigación parlamentaria de 2018. En ese momento no se habían incluido, entre otros, los gastos en juicios.

“Sabemos que se mal utilizaron recursos de todos los uruguayos en un proyecto que a poco de comenzado no tenía viabilidad, se sabía y se siguió gastando. Ojalá que la auditoria eche luz sobre el tema objetivamente”, afirmó el jerarca colorado.

En la misma línea se manifestó el representante de Cabildo Abierto en el directorio de UTE, Enrique Peés. En una entrevista concedida a El Observador, el cabildante señaló: “Gas Sayago es un voluntarismo fracasado y escandalosamente costoso. Un verdadero despilfarro de dineros públicos […] más que buscamos, no encontramos verdaderos estudios sólidos de factibilidad del proyecto. […] No hay matrices de riesgo y coberturas para cubrirse de todo lo que después pasó. Nunca hubo un proyecto serio”.

La lista del despilfarro, que conoceremos en detalle las próximas semanas, es enorme. En infraestructura, por ejemplo, se destacan: UDS 25 millones asociados a la construcción de la escollera y muelles; UDS 5 millones que costará el retiro de 71 pilotes que hoy permanecen enclavados en la bahía; UDS 40 millones que se invirtieron en el tramo terrestre del gasoducto que conectaría la planta con el gasoducto Cruz del Sur; y UDS 50 millones que se gastaron en la obra de dragado del canal de acceso para la terminal regasificadora.

También hay rubros asociados al personal de la empresa, que generan tristeza e impotencia: UDS 16 mil mensuales en el salario de la exgerente general frenteamplista, sin contar las “compensaciones especiales” y “premios”; UDS 20 mil en servicio de gimnasia laboral y masajes para empleados; UDS 200 mil en almuerzos, cenas y servicios de lunch; UDS 150 mil en viajes al exterior; y UDS 70 mil en gastos de maestrías y posgrados.

Finalmente, en otros rubros se encuentra: UDS 10 millones en contratación de consultorías privadas de distinto tipo y más de UDS 1,2 millones de indemnizaciones pagadas a 22 pescadores que trabajaban en la zona donde estaría la terminal y que tuvieron que retirarse.

Un escándalo, mire por donde se lo mire. Y a pesar de ello, hoy tenemos que soportar que los hacedores del despilfarro den clases de gasto, inversión y sensibilidad social. En fin, la hipocresía.

Fuente: Correo de los Viernes. Fotos El País, Subrayado