El Pte. de la Cámara de Diputados Alfredo Fratti en la 5ª Conferencia Mundial de Presidentes de Parlamentos .

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En el marco de la Quinta Conferencia Mundial de Presidentes de Parlamento, organizada por la Unión Interparlamentaria (UIP), el Parlamento de Austria y las Naciones Unidas, el Presidente de la Cámara de Representantes, Diputado Alfredo Fratti intervino hoy en el bloque de discusión sobre “La respuesta global a la pandemia de COVID-19 desafía la capacidad del multilateralismo de actuar en beneficio de los pueblos”.  El Presidente Fratti expresó:

“El sistema internacional atraviesa una etapa de transición en varias dimensiones: en lo económico-productivo, en lo socioambiental y en los mecanismos de gobernanza y de protección de los derechos humanos.

Si bien, cada dimensión atraviesa un proceso de transición singular, es necesario entender que la lógica de dicho proceso es integral. Esto lleva a considerar un nuevo conjunto de demandas, de agendas y la necesidad de ampliar los espacios de articulación de diálogo político.

La pandemia de COVID-19 aceleró las tendencias globales de transición y cambio del sistema internacional. La transición en la economía y la producción global -marcada por la automatización y la digitalización- tiene un impacto directo en el proceso de la regionalización de las cadenas de valor, en pos de acortar la dependencia tecnológica y de insumos estratégicos en momentos de crisis profunda de la globalización.

Un mundo con una mayor interdependencia económica, comercial, social, cultural y tecnológica estimuló en distintos contextos históricos la creación y proliferación de diversos mecanismos internacionales destinados a la generación de espacios de coordinación interestatal y un entramado normativo de complejidad en aumento.

Sin embargo, una serie de acontecimientos recientes plantean interrogantes sobre la estabilidad del entramado institucional y legal que se articuló tan laboriosamente a partir de la segunda mitad del siglo XX.

La idea de un sistema internacional fundado en principios, normas y valores compartidos está siendo cuestionada, e incluso combatida, no solo por aquellos que sienten que no han participado en su construcción, o que consideran que les ha sido impuesto, sino también por algunos actores centrales que lo establecieron.

Se observa un creciente nacionalismo que rechaza la delegación de soberanía y la institucionalidad internacional. En ese marco, los espacios regionales (en nuestro caso el Mercosur) se encuentran en una doble encrucijada: para reposicionarse y ganar autonomía, en un mundo de disputa por el poder global entre China y Estados Unidos, y para dar respuesta política a los cambios y a nuevas agendas y tendencias global venideras.

Si lo opuesto a la integración es la fragmentación, debemos entender que el nacionalismo atenta contra el fenómeno multidimensional de la integración regional, facilitando el proceso de restauración neoconservadora. Los debates sobre la integración regional han ido perdiendo relevancia en los diálogos regionales entre los gobiernos, los partidos y la sociedad. Esta situación catalizó un proceso de sostenido deterioro del MERCOSUR en su vocación de constituirse en una plataforma de integración profunda.

Desde nuestra perspectiva es necesario, más que nunca, recuperar y renovar la discusión política regional sobre el presente y futuro de la integración regional. No hacerlo tendrá impactos dramáticos en diversos aspectos del futuro de la región: las dinámicas de inserción internacional, las trayectorias de desarrollo productivo y sus impactos en términos de empleo, justicia social y ambiental. Especialmente, significará la renuncia a los incentivos de construir políticas regionales comunes en aspectos claves para el fortalecimiento de nuestras democracias. La pandemia de COVID-19 y la ausencia de una respuesta conjunta y articulada es un ejemplo de ello.

Las reacciones de los diferentes países a la situación epidémica visibilizaron las limitaciones y puso en crisis muchos de los espacios de integración o unión a nivel regional, debilitó las coordinaciones supraestatales y agudizó las disputas multilaterales.

Recuperar el diálogo político regional en nuestro caso y multilateral en un sentido amplio es una responsabilidad política en un momento crucial de la humanidad. Ese es el sentido de este encuentro. Solo con más política y no menos, solo con más participación y no menos, solo con más democracia y no menos, es que podremos encarar los enormes desafíos del presente y del futuro.”