La historia y la anécdota.

Por Esteban Valenti

rochatotal

En la izquierda tenemos una tendencia natural hacia lo histórico, lo trascendente, lo heroico. Aunque encallemos y nuestra nave se hunda, por mucho o por poquito. Cuanto más dura es la derrota más apelamos a las frases salvadoras y refundadoras. Que en algunos casos se han cumplido pero en muchas  otras circunstancias no.

El domingo 24 de noviembre un elenco político y de gobierno completo y que se define de izquierda, con diferentes responsabilidades logró algo que parecía imposible: perder las elecciones y que un agrupamiento de partidos de centro derecha y de derecha gane el gobierno nacional y tenga una holgada mayoría parlamentaria. Y eso sucedió luego de 15 años de gobernar el país y convencernos y tratar de convencer que en lo fundamental habíamos hecho las cosas bien. Y no era cierto.Fue una victoria de la oposición muy ajustada, por apenas 1.2% (del escrutinio primario) y que se confirmará en el segundo conteo de los votos, incluyendo los observados. La anécdota, importante, es que se perdió por menos de lo que equivocaron feo las previsiones (de todas las encuestadoras), la historia que una fórmula y el tercer gobierno del FA lograron que en una elección limpia y sin cuestionamientos el FA perdiera los comicios, en el balotaje volviera a perder otro casi 7% de la votación del 2014.La anécdota fue no haber reconocido en el momento en que se conoció y se sabía de la derrota, para zanjar tensiones internas y aprovechando una nueva demostración de la solidez institucional del Uruguay, en cualquier otro país de la región hubiera sido el inicio de un serio problema. Era, y las cifras lo confirmaron plenamente, imposible obtener el 91% mínimo de los votos observados, es más, era posible que la diferencia del número de votos aumentara luego del conteo de los observados.

 Es positivo que el resultado haya sido ajustado, demuestra al futuro gobierno que debe tener muy en cuenta a la otra mitad del país y no levantar nuevos muros, como pretende la derecha feroz que integra la propia coalición multicolor. ¿Por qué perdió la izquierda actual, luego de gobernar durante 30 años la capital y 15 años a nivel de todo el país? Las causas son diversas, pero no hay que escaparse por la tangente, para hacer política y opinar hay que jugarse, arriesgarse y tenerlas bien puestas. Sobre todo a la hora de perder.La principal causa de la derrota del actual Frente Amplio es política y en segundo lugar es también política. Es la política estúpido, habría que decir, contradiciendo al famoso asesor electoral de Bill Clinton. Esto es Uruguay.Para analizar las causas, hay que dimensionar la profundidad y gravedad de la derrota. No fue solo electoral. No se resume solo en cifras, hace falta mirar más hondo, allí donde se encuentra la política.La ciudadanía uruguaya luego de 30 años de gobiernos de Montevideo y 15 nacionales, está hoy más a la derecha en términos políticos, ideológicos y culturales. Y esa es la situación más grave y preocupante. Lo demuestra el surgimiento con fuerza (11%) de Cabildo Abierto, en solo unos pocos meses, pero también la autodefinición ideológica en las encuestas de opinión pública. Y naturalmente la pérdida del 16% de los votos del FA en octubre del 2019 en relación al 2014 y del 7% de los votos del balotage.

El que logró que la derrota fuera por un margen muy pequeño fue el pueblo frenteamplista, lo dijimos en notas anteriores. Se puso la campaña al hombro y salió a dar la batalla, mientras algunos dirigentes se dieron por conformes con su elección al senado y se fueron de viaje en plena campaña electoral…Sobre ese cambio cultural e ideológico se construyó la derrota del actual Frente Amplio.¿Cuáles son las causas? Hay dos causas principales, por un lado la incapacidad de resolver la realidad y el discurso sobre la inseguridad, hizo emerger, en particular en los sectores menos cultos y más pobres de la sociedad, el pequeño enano derechista que todos llevamos adentro. Y ese enano votó y arrastró. El 46.7% de votos por la reforma constitucional es una de las señales más claras.

La segunda causa es la absoluta burocratización de la política y la comunicación del Frente Amplio y del gobierno, que no acompañó en absoluto los procesos económicos y sociales, con el protagonismo de la gente, con la participación consciente de los ciudadanos en los procesos de cambio. Y confundiendo estos procesos de hacer “política”, de tener una línea política, con tranzar de cualquier manera con las direcciones sindicales y adaptarse a una estructura del FA totalmente superada y sin representación.Los aumentos salariales y de las jubilaciones, no son exclusivamente de izquierda, la historia es inexorable, y menos aún es darle privilegios a los dirigentes sindicales y hacer casi desaparecer la exigencias básicas de la cultura del trabajo incluyendo la obligación de trabajar y el combate con las deformaciones en zonas enteras de la actividad sindical, que ni siquiera son corporativas, son algo mucho peor. Los sindicatos haciendo campaña a favor del FA en las elecciones fueron absolutamente contraproducentes. Incluso entre los trabajadores.La otra causa de la derechización de la sociedad uruguaya es la derrota sufrida en la educación pública, su pérdida de prestigio y de sentido igualador y de excelencia en las políticas sociales.

Para la izquierda, la educación pública, laica y de calidad es una de las claves de su batalla cultural. Sin proselitismo de ningún tipo. Y la perdimos.Otra confusión política y cultural que se pagó muy cara fue la de los “derechos” como si ésta fuera una bandera única y exclusiva de la izquierda. Falso, hay muchos países con gobiernos liberales que tienen leyes tan o más avanzadas que las nuestras. Y siendo un enorme movimiento social, sin embargo las fuerzas políticas que dentro del FA se embanderaron con la agenda de derecho, sufrieron una dura derrota, no eligieron ni un solo diputado.Los errores, las renuncias y algunas cosas mucho más graves en el tema de los derechos humanos, de la causa de la Verdad y la Justicia, llegando a homologar fallos de tribunales militares del deshonor, eso afectó y degradó un proceso que había comenzado con grandes y positivos cambios en el primer gobierno del FA en el 2005.Hay un aspecto general, de profundo carácter político, que ha sido uno de los virus más dañinos para las izquierdas en el mundo, las que ocuparon el poder: la enfermedad del poder por encima de todo, por encima de la política, de la ideología, de la ética, de la moral, de la pasión. De todo. Los sillones atornillados se van devorando partes fundamentales del ADN de la izquierda. Y vaya si lo devoraron con el caso de ANCAP, las mentiras, la gordura en el Estado, el uso alegre de los recursos públicos en varias dependencias. El efecto no fue solo en los bolsillos de la gente, sino en el desprestigio general de la política y en particular del actual FA.

Si el resultado en noviembre obtura un debate ideológico y político crítico en serio, este será un paso en un camino muy negativo.Y para culminar este rosario desolador está la connivencia con la dictadura de Venezuela y en menor medida de Nicaragua. Los negocios turbios, con olor y color turbio y las posiciones indefendibles de proteger a los dictadores y corruptos. Eso golpeó muy hondo en una parte del pueblo frenteamplista.La campaña electoral realmente mala en todos los aspectos, con su falta de claridad, con la pobreza de sus discursos, con los errores cometidos una y otra vez, las contradicciones flagrantes, es hija dilecta y directa del poder aplastando la política y a la incapacidad de reacción del FA y del gobierno, agarrado a unos pocos tablones flotantes, como el caso de UPM. Lo peor de la campaña electoral, es que nunca logró romper el cerco de hablarle a los suyos, hablarse encima.Claro que la economía tuvo su influencia a pesar de que la región, incluyendo Chile (el supuesto liberal primero de la clase), está en llamas y si nos comparamos con ellos afrontamos una situación totalmente diferente. Pero eso no quiere decir que una parte importante de la gente no haya sido golpeada por la desocupación, por el miedo a perder su trabajo, por la inseguridad e inestabilidad social de sus familias, por el cierre de miles de empresas urbanas y rurales. Y no hubo ninguna capacidad de respuesta, de creatividad, de iniciativa. De hacer buena política que ayude a la economía.

Es notorio que la fórmula no estuvo a la altura en ningún aspecto. No es una casualidad, es una consecuencia política de un partido, un frente, un gobierno donde no se fomentó el crecimiento individual, el estudio, el debate de ideas, la elaboración teórica y política junto al resto de la sociedad y se priorizó la burocracia y sus obligaciones. Hubo una actitud concreta y específica hacia el empobrecimiento del nivel intelectual de la izquierda, abonado por la persecución y las acusaciones contra todos los que discrepaban y criticaban. La cultura de las “focas”. Y la estamos pagando.La renovación del elenco político dirigente, del gobierno, debía recurrir a un amplio sector de personas, de políticos, de técnicos, de profesionales, de intelectuales y no a re mezclar siempre las mismas cartas del poder. La danza de los mismos nombres repetidos saltando de un cargo a otro, fue incesante. Y en algunos niveles superiores fue rodearse de adulones y de recién caídos al baile del poder, aunque no tuvieran nada que ver con la izquierda. Los amigos.La izquierda, el FA hizo un muy buen primer gobierno y la gente se lo reconoció con generosidad y con votos, pero no supimos leer el mensaje y en lugar de un país de primera prometido, nos sumergimos en un desorden de primera, con la suma de proyectos fracasados y de una gestión deplorable de muchos bienes públicos. Y a eso le agregamos mentiras, peculado, negociados y otras cosas que criticamos toda la vida con extremo rigor en nuestros adversarios y que tratamos con delicadeza y hasta con complicidad dentro de nuestras filas.A pesar de todo eso, el FA sigue siendo el primer partido del Uruguay con un 39% de los votos en primera vuelta y 46.5% en segunda vuelta.

Superando las propias incapacidades de los dirigentes salió a flote el alma de cientos de miles de ciudadanos, el pueblo frenteamplistas, con sus banderas, su corazón, sus historias personales, su pasado y el de sus compañeros, amigos y familiares.No es convocando al miedo, utilizando los mismos métodos que utilizaron contra nosotros a partir de 1971, y antes también por parte de la derecha, que podremos volver a avanzar. Habrá que cambiar muchas cosas y sobre todo retomar el profundo sentido de izquierda.Es falso que corriéndonos hacia el centro, se ganan las batallas políticas y electorales. No fue eso que hicimos en 1989 cuando se cayó el muro de Berlín y el socialismo real y se dividió el FA. No fuimos hacia el centro en el 2004, cuando ganamos en primera vuelta las elecciones nacionales y muchas intendencias. Fue mostrando la verdadera esencia de la izquierda, su sentido de progreso, de justicia, de libertad, de fraternidad y solidaridad y levantado fuerte un Proyecto Nacional.No fue restringiendo el FA a unas pocas fuerzas que hoy lo han copado hasta hacerlo irreconocible. Este es otro FA al que es difícil volver a él con convicción y pasión. Y se terminó el tiempo de reparto de cargos, al menos a nivel nacional. Veremos las consecuencias…Tengo bronca, una enorme bronca, porque lograron lo que parecía imposible, perder las elecciones y dilapidar el esfuerzo y el sacrificio de miles y miles de frenteamplistas de todas las épocas. Pero a todos ustedes no quiero pasarles la mano por el lomo, a otro nivel, cuando dejaron pasar las burradas, las mentiras, los copamientos, las alianzas con Maduro, los desastres en ANCAP y diversos proyectos fracasados por unanimidad y se callaron la boca, les cabe una responsabilidad. Cuando se quiso callar o ignorar a cualquier voz que discrepara se estaba también construyendo la derrota.La historia es implacable con los que se hacen los desentendidos con sus responsabilidades, con los gobernantes y dirigentes. No sé si a ellos la historia los perdonará, aunque es muy generosa.