Caja Profesional: seis años en rojo y una crisis que sigue sin encontrar salida
La crisis financiera de la Caja de Jubilaciones y Pensiones de Profesionales Universitarios volvió a quedar en evidencia. El organismo cerró 2025 con déficit por sexto año consecutivo, a pesar de haber recibido durante ese período recursos extraordinarios tanto del Estado como de los propios jubilados.
Un aumento sostenido de profesionales que declaran no ejercicio. Al cierre de 2025 eran 116.631, un 6,3% más que un año atrás

Según los estados financieros auditados por la consultora Crowe, el resultado del ejercicio fue negativo en $ 1.247 millones, equivalentes a unos US$ 31,9 millones. Aunque la cifra muestra una mejora frente a 2024 —cuando el rojo había trepado a US$ 51 millones—, el dato no deja de encender señales de alerta, especialmente porque durante 2025 la institución contó con ingresos excepcionales que ayudaron a amortiguar el golpe.
Buena parte de ese respaldo llegó a través de la ley Nº 20.410, aprobada en julio del año pasado. La norma introdujo una contribución especial de los jubilados, que aportó $ 557,7 millones, y además habilitó una asistencia financiera estatal compuesta por transferencias mensuales de $ 218 millones desde julio, junto con una partida anual adicional de $ 665 millones. En total, el salvataje estatal representó $ 1.973 millones.
En cuanto a la recaudación, los aportes de los profesionales activos alcanzaron los $ 13.118,6 millones, lo que significó un incremento de 4,5% respecto al año anterior. También crecieron levemente los ingresos por explotación forestal —producto del arrendamiento de campos a UPM en Cerro Largo y Florida—, que totalizaron $ 102,2 millones.
Pero del otro lado de la balanza, las obligaciones siguieron creciendo con más fuerza. El pago de jubilaciones llegó a $ 19.518,5 millones, con un aumento interanual de 11,3%, mientras que las pensiones sumaron $ 3.681,4 millones, un 5,7% más. A eso se agregan gastos administrativos por $ 740,4 millones.
Otro dato que refleja la fragilidad del sistema es el aumento sostenido de profesionales que declaran no ejercicio. Al cierre de 2025 eran 116.631, un 6,3% más que un año atrás. En paralelo, la cantidad de profesionales activos cayó levemente hasta los 63.217.
Desde enero de este año también rige un incremento en la tasa de aportación de los activos, que pasó de 18,5% a 20,5%, una medida prevista para escenarios de resultado operativo negativo.
Pese al complejo panorama, la auditoría concluyó que la institución mantiene condiciones para seguir operando bajo el principio contable de “empresa en marcha”. En otras palabras, no hay riesgo inmediato de colapso.
Sin embargo, los números dejan una conclusión difícil de esquivar: las medidas adoptadas lograron contener parcialmente la caída, pero todavía están lejos de resolver un problema estructural que se arrastra desde hace años. La Caja sigue respirando, sí, pero continúa dependiendo de decisiones de fondo que todavía esperan respuesta.

