92 años de Asterdam, Campeón Uruguay ,repetía el título de 1924

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El torneo de fútbol correspondiente a los Juegos Olímpicos de 1928 se disputó entre el 27 de mayo y el 13 de junio en la ciudad de Ámsterdam. Participaron 17 selecciones y se le dio carácter de mundial de fútbol.

La delegación de la Asociación Uruguaya de Fútbol viajó desde Montevideo en el vapor Eubbé. “Empavesado y llevando al tope la bandera nacional” fueron recibidos en El Havre, expresa el informe oficial de los delegados de la AUF cuya ruta seguiremos de aquí en más con transcripciones textuales entre comillas, para construir este relato que persigue la finalidad de ser fieles con la historia escrita por los testigos presenciales de la Asociación , Dr. Félix Polleri, presidente; José G. Usera Bermúdez, secretario y Arturo L. Macció, tesorero.

En ese puerto francés a orillas del canal de la Mancha, disputaron tres partidos ante equipos locales ganando 6:0, 9:0 y 8:1. “En el buen deseo de evitar una noche en París se resolvió viajar a Ámsterdam por vía marítima en el vapor Commewyne”. El 9 de mayo de 1928 la delegación se instaló en la ciudad de Velsen, a unos treinta minutos de Ámsterdam donde se realizaban los Juegos Olímpicos de 1928.

El sorteo de los partidos que realizó el Príncipe Consorte en presencia de las autoridades del Comité Olímpico de Holanda, de la Federación de Fútbol y de la FIFA con Jules Rimet, su presidente, “nos obligó a enfrentar en la primera rueda a un equipo fuerte como el holandés, que actuaba en su país, con un enorme público a su favor y una óptima preparación”. Cuatro años atrás, en Colombes, Holanda resultó en semifinales el equipo más difícil de enfrentar. Desde varios días antes se agotaron las entradas para el partido del 30 de mayo. Uruguay eliminó al equipo local con un 2:0 claro y justo.

“El segundo sorteo tampoco nos fue favorable, ya que nuestro team debió enfrentar a uno de los equipos favoritos del torneo, o sea el alemán, al que reconocíamos grandes condiciones, por haberlo visto actuar frente al team suizo”. El 3 de junio otro partido ante tribunas repletas “con la gritería ensordecedora de 20.000 alemanes que arribaron en trenes expresos”, Uruguay ganó 4:1 holgadamente. “La dureza del juego de nuestros rivales, inclinó a nuestro favor al público local y a los integrantes de las delegaciones extranjeras que presenciaban el partido”. El capitán Nasazzi y el gigante centre half Hoffman, de 1.90 metros de altura, chocaron varias veces. Para el próximo encuentro “la delegación debió prescindir del concurso del capitán del team Sr. José Nasazzi, ya que una lamentable incidencia (…) dio mérito a que el representante del C.O. Holandés, insinuara la conveniencia de prescindir del concurso de ese jugador”.

Un nuevo sorteo determinó “enfrentarnos a uno de los mejores ‘onces’ del certamen. Italia, de juego rápido y tecnicismo excelente y con una moral y un espíritu combativo admirables”. El 7 de junio en la semifinal, sin Nasazzi, Uruguay venció 3:2 clasificándose finalista para defender el título conquistado cuatro años atrás en el estadio de Colombes.

El tradicional clásico del fútbol del Río de la Plata que nació con el siglo XX definiría el título en tierra holandesa. El mejor fútbol del mundo se jugaba en las orillas platenses. Así quedó demostrado en 1924. Así se ratificaba ahora por partida doble.

Las bolillas en el sorteo determinaron una ruta aliviada para los argentinos. Vencedores 11:2 de Estados Unidos; 6:3 de Bélgica y 6:0 de Egipto, llegaron a la instancia decisiva del 10 de junio más descansados y como favoritos. “La victoria no estuvo con nosotros, pero tampoco arriamos el pabellón, y podemos asegurar que de no mediar la lesión sufrida por el jugador H. Castro, la final del campeonato no debió aplazarse”. Con un hombre menos, aunque presente en la cancha visiblemente lesionado por no permitir cambios el reglamento, el empate 1:1 no se modificó. “Debemos dejar constancia de que este encuentro fue prorrogado por dos veces, sin que el score fuera modificado”. Jugaron los noventa minutos y dos prórrogas de treinta cada una. El campeón surgiría en una segunda final.

“Como se ganó el campeonato del mundo”, es el título del capítulo que comienza en la página 27 del informe oficial, donde se describen los dos partidos finales ante Argentina.

En Velsen “volvimos a vivir horas de ansiedad y angustia. El cansancio había entrado ya entre algunos de nuestros footballers. La delegación constataba con verdadera ansiedad que muchos de los footballers de nuestro once, no estaban ya en posesión de todos sus medios para intervenir en encuentros de esta naturaleza”. Ante esta situación los delegados decidieron realizar cinco cambios. Juan Píriz, Juan Pedro Arremond, Héctor Scarone, René Borjas y Roberto Figueroa ingresaron respectivamente por Lorenzo Fernández, Santos Urdinarán, Héctor Castro, Pedro Petrone y Antonio Campolo. “Se resolvió incluir a algunos jugadores que, si bien no eran los que se habían destacado por su juego, estaban en condiciones físicas superiores a los que habían actuado hasta entonces, algunos de los cuales habían insinuado el deseo de que se les reemplazara en la jornada final”.

El 13 de junio –se cumplen hoy 92 años- a las 7 pm comenzó el partido ante otra multitud que colmó el estadio. Uruguay ganó 2:1 con goles de Roberto Figueroa y el decisivo de Héctor Scarone. “Nuestro team triunfó en ella, como había triunfado en las precedentes, y el título máximo de campeones del mundo, fue acordado al equipo que más méritos había hecho en el transcurso del certamen para merecerlo. A la movilidad del once argentino, más entero que el nuestro como consecuencia de los encuentros mucho más fáciles en que debió intervenir, se opuso una defensa de hierro, que, lo afirma vuestra delegación, difícilmente será superada, un ataque más sereno, más consciente de la labor que le estaba confiada y más positivo en sus remates”.

La Asociación Uruguaya de Fútbol mantenía en su poder el título de campeón del mundo obtenido cuatro años atrás en Colombes. Además logró otra distinción que merece rescatarse del olvido para darle valor y significado a la misma. “Con asistencia de 26 instituciones afiliadas, se efectuó en los días 24, 25 y 26 de mayo, el 17 Congreso de la F.I.F.A. Me complazco en destacar –expresa el informe oficial en la página 29-, la justa designación del Dr. Enrique Buero, nuestro compañero de delegación, para ocupar un puesto de Vice-Presidente en el Comité Ejecutivo de la F.I.F.A. Esa designación honra a los países americanos que tendrán así un dignísimo representante dentro de ese alto cuerpo y honra a nuestro football por ser el designado uno de sus delegados”. La historia dirá que el Dr. Buero, quien obtuvo en 1923 en el Congreso de Ginebra la afiliación de la AUF al organismo rector del fútbol mundial, con esta nominación se convirtió en el primer vicepresidente no europeo en la historia de la FIFA.

De acuerdo a la publicación ORÍGENES DE LA COPA MUNDIAL DE LA FIFA del sitio Web de la FIFA: 

La FIFA acordó en el Congreso de 1924 asumir la responsabilidad de la organización de los Torneos Olímpicos de Fútbol (1924 y 1928) tras ratificar la propuesta de que “a condición de que los Torneos Olímpicos de Fútbol se celebren de acuerdo con la reglamentación de la FIFA, esta última reconocerá este torneo como un campeonato mundial de fútbol.

Informe realizado por: Asociación de Historiadores e Investigadores del Fútbol Uruguayo (AHIFU)